La tecnología le ha devuelto los ojos. Desde los 11 años, Kathy Beitz padece la enfermedad de Stargardt, que le provocó ceguera. Ahora, gracias a las innovaciones médicas, esta mujer ha podido ver a su bebé recién nacido gracias a unas gafas especiales eSight, que integran una cámara, una interfaz y un sistema informático capaz de recrear en tiempo real el entorno que enfocan.
Las gafas no permiten ver a las personas que han perdido totalmente la visión, pero sí que ayudan a las que aún conservan porcentajes muy bajos. Están dotadas de una cámara en alta resolución que captan lo que el usuario está mirando y lo proyectan en tiempo real en dos pequeñas pantallas LED situadas justo ante sus ojos, acercándole la imagen y ayudándole a ver lo que tiene ante sí.
Además, permite controlar ciertos parámetros, como el zoom, la intensidad de los colores y los contrastes, de forma que ayuda a ver mejor algunos detalles, como un reloj en la pared a cierta distancia, o distinguir mejos los objetos en lugares con poca o demasiada luz.
«¡Oh, Dios mío!» es la expresión incontrolada de Kathy cuando, a sus 29 años, puede ver por primera vez a su bebé. En el vídeo que muestra tan tierno instante, la primeriza madre reconoce que también disfrutó viendo a su marido con el pequeño Aksel en brazos. «Tenía que ver si mi hijo tenía los pies de mi marido y si tenía mis labios. Queríamos contarle a mi familia la experiencia de ver a nuestro bebé», explica la joven.
Como decimos, gafas no funcionan con aquellas personas que han perdido la visión por completo, pero pueden ser muy útiles con otro tipo de enfermedades visuales que provocan una cegera casi total. Según la web, pueden facilitar la vida a pacientes que sufren degeneración de mácula, retinopatía diabética, enfermedad de Stargardt, albinismo ocular, neuropatía óptica hereditaria de Leber, y algunas formas de glaucoma y retinitis pigmentosa.

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