¿Es obligatoria la revisión de la toma de tierra en edificios? Esto dice el REBT
Cuando hablamos de seguridad eléctrica en una finca, uno de los elementos que más se pasa por alto es la puesta a tierra. Es un sistema que trabaja de forma silenciosa, pero del que depende que cualquier derivación eléctrica se desvíe de forma segura en lugar de convertirse en un riesgo para las personas que viven en el inmueble.
La toma de tierra es obligatoria en un edificio y, por tanto, forma parte de las exigencias recogidas en el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT).
Cualquier construcción con instalación eléctrica debe contar con esta protección desde su origen, y su presencia condiciona el correcto funcionamiento de otros elementos de seguridad, como los diferenciales de cada vivienda.
El problema aparece sobre todo en los inmuebles más viejos, donde todavía hoy existen fincas sin esta conexión o con una instalación que nunca llegó a conectarse correctamente a la propiedad. Por tanto, la pregunta de si es obligatoria la toma de tierra en un edificio antiguo es más habitual de lo que debería.
Ahora bien, tenerla instalada no es garantía de que siga cumpliendo su función con el paso de los años. Muchos propietarios dan por hecho que, una vez colocada, la puesta a tierra no requiere más atención.
El reglamento señala justamente lo contrario, y establece una periodicidad de revisión concreta que conviene conocer, junto con los riesgos reales que aparecen cuando esta tarea se deja de lado.
¿Qué dice la normativa sobre la puesta a tierra?
La instrucción técnica que regula esta obligación es la ITC-BT-18, dentro del propio REBT. En ella se detallan las condiciones que deben cumplir las instalaciones de tomas de tierra en edificios, así como la forma en que deben mantenerse a lo largo del tiempo.
El apartado dedicado a la revisión de estas puestas de tierra es claro en este punto: “El personal técnicamente competente efectuará la comprobación de la instalación de puesta a tierra, al menos anualmente, en la época en la que el terreno esté más seco. Para ello, se medirá la resistencia de tierra, y se repararán con carácter urgente los defectos que se encuentren”.
Esta exigencia convierte las instalaciones de puesta a tierra según la ITC-BT-18 en una tarea de mantenimiento recurrente, no en un trámite puntual que se agota con la instalación inicial.
De hecho, la normativa distingue claramente entre el momento de instalar toma de tierra por primera vez y la obligación posterior de mantenerla revisada durante toda la vida útil del edificio.

Qué riesgos hay si no se revisa
El motivo por el que la normativa de la toma de tierra es tan estricta, tiene una explicación sencilla y a la vez muy seria. Este sistema trabaja en conjunto con los diferenciales instalados en cada vivienda.
- Si la instalación está en buen estado, ante cualquier fase o neutro que entre en contacto con una parte metálica, el diferencial detecta la anomalía y corta el suministro de forma automática.
- Si la puesta a tierra no existe o está deteriorada, una derivación puede no generar la corriente de defecto suficiente para que las protecciones actúen correctamente, aumentando el riesgo de contacto eléctrico.
Por eso una instalación deteriorada, mal conectada o directamente inexistente deja de proteger justo en el momento en el que más se necesita, que es cuando ya se ha producido un fallo eléctrico. Este tipo de riesgos forma parte del conjunto de aspectos que conviene vigilar dentro de la seguridad de una comunidad de vecinos, donde la instalación eléctrica es solo uno de los frentes a tener controlados.
En qué consiste la revisión anual de la toma de tierra
La revisión de una puesta a tierra no es una simple inspección visual. Es un procedimiento técnico con varias fases que garantiza que la instalación sigue funcionando dentro de los parámetros exigidos.
Medición de la resistencia de tierra
Es la fase central de la revisión. El técnico mide con equipos homologados el valor de resistencia que ofrece la instalación frente al paso de corriente hacia el terreno.
Este valor debe mantenerse por debajo de los límites que marca la normativa, ya que cuanto menor es la resistencia, más rápido y eficaz es el desvío de una corriente de defecto.
Con el paso de los años, factores como la humedad del terreno, la corrosión de las picas o el deterioro de las conexiones pueden elevar este valor sin que resulte visible a simple vista, de ahí que la medición periódica sea la única forma fiable de detectarlo.

Comprobación de continuidad de los conductores
Además de medir la resistencia, es necesario verificar que todo el recorrido eléctrico está intacto:
- Se revisa que los conductores de protección mantienen la continuidad desde las picas o placas enterradas hasta el cuadro de protecciones del edificio.
- Se comprueba que no existen cortes ni interrupciones a lo largo del recorrido.
- Se identifican empalmes deteriorados u oxidación que puedan interrumpir el paso de la corriente de defecto en el momento en que más se necesita.
Verificación de valores admisibles exigidos
Una vez obtenidos los datos de resistencia y continuidad, se contrastan con los valores mínimos que establece la reglamentación vigente.
No basta con que la instalación «funcione» de forma genérica, sino que debe demostrarse documentalmente que cumple los márgenes de seguridad exigidos por la normativa de la puesta a tierra para el tipo de edificio e instalación eléctrica de que se trate.
Informe técnico de resultados
Tras la revisión anual de esta toma de tierra obligatoria se emite un informe técnico detallado y certificado, que recoge las mediciones realizadas, su comparación con los valores normativos y cualquier defecto detectado junto a su nivel de urgencia.
Este documento es el que acredita ante una posible inspección que la comunidad ha cumplido con la normativa, y conviene conservarlo junto al resto de documentación técnica del edificio.

¿Quién debe hacer la revisión y cuándo?
La normativa es específica respecto a quién puede realizar esta tarea. Debe encargarse personal técnicamente competente, es decir, electricistas autorizados con la cualificación necesaria para llevar a cabo mediciones y emitir un informe válido.
En cuanto al momento del año, se recomienda realizar la revisión en la época en la que el terreno está más seco, ya que es cuando la resistencia de tierra presenta los valores menos favorables y, por tanto, permite detectar con más fiabilidad cualquier deficiencia.
En Serpasat nos encargamos de la revisión anual de la puesta a tierra en las comunidades de vecinos que atendemos en todo el sur de la Comunidad madrileña y Madrid capital. Contamos con personal técnico cualificado para realizar la medición, la comprobación de continuidad y la emisión del informe correspondiente.