Interacción es la palabra clave que se escucha en los simposios y en los pasillos. La electrónica o la informática ya no son los mayores enemigos a vencer. Lo fundamental es cómo interactúa el robot con su entorno. Para un área industrial, ya se plantea que lleguen al mercado en el corto o medio plazo. Donde parece más complicado esperarlo es en el entorno doméstico.
“Yo creo que habrá que esperar unos 20 años. Ahora lo único que nos podemos plantear, tanto por costes como por tecnología, son robots para interactuar con gente en grandes espacios como museos o exposiciones”, explica Will Jackson, director de la empresa británica Engineered Arts Limited, que muestra a su robot Robothespian en la zona de exhibidores, con 17 stands de compañías y universidades.
